Los principiantes creen que un puente inalámbrico solo necesita que las dos antenas "se vean". Para un enlace 5.8 G de 25 km eso es falso: la onda de radio es un haz con anchura y la mayoría de su energía viaja en un elipsoide llamado zona de Fresnel. Si algo invade ese elipsoide, el enlace se degrada aunque haya visión óptica directa.
1. Radio de la zona de Fresnel
En el punto medio de un enlace, el radio de la primera zona de Fresnel es aproximadamente:
r ≈ 8.66 × √(d / 4f) con d en km y f en GHz, dando r en metros.
Para un enlace de 25 km a 5.8 G, el radio en el punto medio es de unos 8 m. Eso significa que necesitas unos 8 m de espacio despejado sobre la línea recta en el centro, no solo una línea de visión fina.
2. Curvatura terrestre
La Tierra curva. En 25 km la superficie baja unos 50 m respecto a la cuerda entre los dos extremos. La altura de torres o mástiles debe compensar esa curvatura, por eso los enlaces largos usan sitios elevados.
3. Regla de despeje de obstáculos
- Mantén al menos 60% de la primera zona de Fresnel despejada; 100% es ideal.
- Árboles, edificios y crestas son los invasores habituales: estudia con un mapa y, si es posible, una comprobación de elevación in situ.
- Mayor ganancia de antena (más dBi) estrecha el haz y reduce la sensibilidad de Fresnel, pero dificulta el apuntamiento.
4. Checklist previo
Traza ambos extremos en un mapa de relieve, calcula el radio de Fresnel en el punto medio (≈8 m a 25 km/5.8 G), suma la curvatura ~50 m, y confirma que ningún árbol o cresta entra en el elipsoide antes de definir la altura de torre.
Acierta la geometría primero; la potencia de radio es la parte fácil. Un puente 5.8 G de 25 km bien planificado con radios de alta potencia y despeje limpio supera a un enlace sobrepotenciado apuntado a través de una ladera.